La casa de Bernarda Alba
Resumen del libro de Federico García Lorca

La casa de Bernarda Alba
Título: La casa de Bernarda Alba
Autor: Federico García Lorca
Género: Obra teatral
Año: 1936
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La casa de Bernarda Alba fue la última obra de teatro escrita por Federico García Lorca antes de su muerte en 1936. Tras su fusilamiento, su Comedia sin título quedó inconclusa y La casa de Bernarda Alba se convirtió en su último grito contra una sociedad injusta, esta vez dando voz a las mujeres de la época.

Sin embargo, Lorca no pudo ver su obra representada, ya que no pudo ser estrenada ni publicada hasta 1945 en Buenos Aires gracias a la iniciativa de la actriz Margarita Xirgu. Ahora sabemos qué retrataba Lorca en su obra: la sociedad de la España profunda del siglo XX, donde la tradición y la violencia acallaba la voz de las mujeres, condenadas a un papel secundario.

Personajes de La Casa de Bernarda Alba

Personajes principales

  • Bernarda Alba: una mujer recia y autoritaria de 60 años. Es conservadora, tradicional y avara. Su máxima es la de conservar las buenas apariencias, ya que teme arruinar su reputación. Es temida por todas sus hijas salvo Adela. Utiliza su bastón para mostrar autoridad.

  • Adela: hija menor, de 20 años. Es la única que se atreve a desafiar la autoridad de su madre. Es rebelde, vital y hermosa, y persigue sus deseos hasta las últimas consecuencias, sin importarle la reputación. Está enamorada de Pepe el Romano, prometido de su hermana Angustias.

  • Martirio: hija de 24 años. Padece una enfermedad de la que no tiene esperanzas para curarse. Además, se considera débil y fea y siente mucho odio y envidia por su hermana Adela, por lo que Poncia la denomina “un pozo de veneno”. Está enamorada en secreto de Pepe el Romano, y sabe que Adela tiene una relación con él a escondidas.

  • Amelia: hija, de 27 años. No sabe nada sobre lo que ocurre o deja de ocurrir entre Pepe y sus hermanas porque no le gusta entrometerse en los asuntos de los demás. Considera un castigo haber nacido mujer por las limitaciones sociales que eso supone.

  • Magdalena: hija, de 30 años. Es la única que llora en el funeral de su padre. Está resignada a su condición de soltera, además de despreciar su condición de mujer. Vive anclada en la nostalgia, ya que romantiza las épocas pasadas creyendo que eran más alegres. Opina que la sociedad en la que vive está condenada a la decadencia por la preocupación al qué dirán. Está indignada por la boda entre Pepe y su hermana Angustias, ya que sabe que Pepe sólo se casa por conveniencia económica.

  • Angustias: hija mayor, de 39 años. Es hija del primer marido de Bernarda, a diferencia de sus hermanas. Además, tras la muerte del segundo marido de Bernarda, se quedó con gran parte de su herencia, lo que, según sus hermanas, atrae el interés de Pepe el Romano hacia ella, y no que sea guapa o interesante. Ella no cree que esto sea cierto, pero no termina de convencerse con el compromiso porque cree que Pepe es ausente con ella y la oculta cosas.

  • Personajes secundarios:

  • Poncia: una de las criadas de Bernarda. Odia a su señora, pero la sirve por necesidad, dejando clara la diferencia entre ricos y pobres. Tiene 60 años y es la que mejor conoce a las hijas de su señora. Además, después de tantos años en la casa de Bernarda Alba, se considera capaz de ser mordaz en sus palabras. No suele acusar y se desentiende de los asuntos de las hijas de Bernarda, pero informa a ésta a base de indirectas.

  • Pepe el Romano: muy presente, aunque invisible en la obra. Es un joven de 25 años que se compromete con Angustias por dinero, si bien se muestra distante en su relación ya que en realidad está enamorado de Adela, con la que mantiene encuentros a escondidas. Es la causa de la rivalidad entre Adela y Martirio, así como la razón por la que Adela se rebela contra su madre.

  • María Josefa: madre de Bernarda, de 80 años, desequilibrada mentalmente. Bernarda la mantiene encerrada para que sus delirios no llamen la atención de las personas del pueblo y éstas hablen a espaldas de Bernarda. Sin embargo, escapa en numerosas ocasiones de su habitación. Es una persona jovial, fuerte, a la que le gusta cantar y expresar abiertamente sus deseos de libertad. Se considera la voz que expresa lo que las hijas de Bernarda no se atreven a decir sobre la libertad, el amor y la maternidad.

  • Prudencia: amiga de Bernarda, de 50 años. Es una mujer prudente, que sufre por el distanciamiento que ha tenido con su hija y su esposo. Es lo contrario a Bernarda, quien impone su voluntad con autoridad. Presagia el final de la obra cuando observa el anillo de compromiso de Angustias y dice que, en sus tiempos, “las perlas significaban lágrimas”.

  • Criada: la otra criada de Bernarda, de 50 años. Es confidente de Poncia y se encarga de mantener encerrada a María Josefa, aunque muchas veces se le escapa.

  • Resumen de La Casa de Bernarda Alba

    Acto 1

    La historia comienza en la casa de Bernarda Alba, donde dos criadas limpian la habitación mientras hablan sobre la señora. Bernarda es retratada como una mujer que despierta temor y repulsión en los demás, mientras es descrita por dos personas que trabajan para ella y no les cae en gracia. Son estas criadas, además, las que nos permiten conocer la historia de Bernarda: una mujer con cinco hijas, destacando a Angustias, la mayor, que tiene 39 años y es hija de su primer marido. Tras esta conversación, aparece una mendiga pidiendo dinero que aprovecha para pronunciar un monólogo que muestra el contraste entre ricos y pobres.

    Aparece Bernarda, la protagonista, con otras mujeres del pueblo que han asistido al funeral de su marido. Bernarda se presenta como una mujer autoritaria con las criadas, reflejando la desigualdad entre ricos y pobres. Informan a Bernarda de que también está allí Pepe el Romano, pero ella se niega a recibirle.

    Más tarde, se ve cómo Bernarda se relaciona con sus cinco hijas. Explica que todas deben guardar un luto de ocho años por la muerte de su padre, y durante todo ese tiempo deberán vestir de negro y no relacionarse con ningún hombre. Una de las hijas, Magdalena, se queja porque ella quería casarse, pero la autoridad de Bernarda es más fuerte. También se presenta a María Josefa, abuela de las niñas y madre de Bernarda, que está encerrada en una habitación porque su hija no quiere que las mujeres del pueblo la vean. Poncia, una de las criadas, insinúa que Angustias se pasa las noches escuchando conversar a los hombres desde la ventana. Aquí descubrimos que Bernarda no la permite casaste con ningún hombre, menos aún si se trata de un campesino o alguien de clase baja.

    Entra en juego uno de los temas principales de la historia: el choque entre las mujeres de antaño y las mujeres actuales. Se presenta con las hijas de Bernarda, que están obsesionadas con los hombres. Adela, la más joven, se acicala con un vestido verde mientras Angustias se muestra nerviosa, despertando la burla de sus hermanas porque creen que está esperando a Pepe el Romano. Efectivamente, Pepe está fuera esperando a Angustias, que sale a verlo, y las hermanas se asoman a la ventana para presenciar la escena.

    Se nos cuenta también la historia de María Josefa, antítesis de su hija Bernarda. Aparece con flores en la cabeza y en el pecho, con una actitud jovial y alegre que abochorna a Bernarda, quien reprende a la criada por haber dejado salir a su madre de la habitación. Se sabe que Bernarda oculta a su madre debido a su locura, ya que ésta podría dar que hablar en el pueblo y afectar a su reputación.

    Acto 2

    Poncia está con las hijas de Bernarda, cosiendo en silencio para preparar la boda de Pepe y Angustias. Ésta se da cuenta de que todas sus hermanas la envidian, lo que la hace comportarse de forma agresiva con ellas. Sin embargo, Poncia comenta que Pepe estuvo hasta la madrugada en la ventana de Adela, quien lo niega fervientemente.

    Poncia, convencida de que Adela está enamorada de Pepe, habla con ella a solas. Aconseja a Adela que deje en paz a su hermana mayor, pero Adela amenaza a Poncia, dejando entrever que, efectivamente, la criada está en lo cierto. Adela, además, está alterada porque escucha hombres en la calle y anhela la libertad que tienen ellos en la sociedad que la ha tocado vivir.

    Martirio y Amelia, también hijas de Bernarda, se quedan solas. Martirio confiesa que también sospecha de Adela y Pepe, porque las últimas noches escuchó ruidos bajo la ventana de la hermana. Entonces, Angustias aparece muy enfadada porque ha desaparecido su retrato de su prometido Pepe. Acusa a sus hermanas de haberlo robado y aparece Bernarda para calmar a las niñas, ordenando a Poncia que revise las habitaciones. Lo encuentran en la cama de Martirio, que se defiende diciendo que era una broma. Adela, celosa, se enfada y Martirio, que se siente atacada, confiesa sus sospechas sobre Adela y Pepe.

    Poncia y Bernarda hablan a solas sobre la boda. Bernarda cree que Angustias debe casarse cuanto antes para evitar que siga habiendo peleas entre sus hijas, y Poncia insinúa que todo se debe a que Adela y Pepe tienen un idilio a espaldas de Angustias. Bernarda no la cree, pensando que, al ser una criada, tiende a la mentira. Angustias escucha la conversación entre su madre y Poncia, y dice que Pepe lleva marchándose a la una de la madrugada desde hace varios días, pero Poncia dice que ella le escucha hasta pasadas las tres.

    Mientras tanto, Adela y Martirio tienen una fuerte discusión, ya que la primera cree que su hermana también está enamorada de Pepe, pero Martirio sigue insistiendo que era una broma. Adela aprieta hasta que Martirio no puede más y confiesa que, efectivamente, también siente algo por Pepe.

    Acto 3

    Bernarda y sus hijas están en el patio con Prudencia, una amiga de la familia. Prudencia cuenta que su marido ha renegado de su hija por una ofensa, y Bernarda defiende al hombre ante la sorpresa y tristeza de Prudencia. Después de la cena, Angustias se queda a hablar con su madre. Angustias teme que su prometido la esté engañando, y Bernarda la recomienda no buscar explicaciones y conformarse con la situación. Por su parte, Adela y Martirio vuelven a discutir por Pepe, y Bernarda tiene que intervenir.

    Más tarde, Poncia y Bernarda vuelven a hablar a solas sobre la situación de la casa. Bernarda le asegura a Poncia que tiene a sus hijas vigiladas para que sigan siendo dulces y educadas, pero Poncia insiste en que eso no está funcionando y que sigue sospechando de idilios amorosos a espaldas de Angustias y Bernarda. Más adelante, Poncia y otra criada escuchan ladrar a los perros, nerviosos. Inmediatamente después aparece Adela con la excusa de que tiene sed, algo que hará sospechar aún más a las criadas.

    Vuelve a aparecer María Josefa, esta vez comportándose con una libertad encantadora. Por su parte, Adela aparece para meterse en el corral, seguida por Martirio. Martirio se acerca a la puerta del corral en el que entra su hermana y la llama; Adela sale con el pelo despeinado y Martirio, celosa, reconoce que está enamorada de Pepe. Adela reconoce que es amante de Pepe y Martirio grita para despertar a su madre y sus hermanas.

    Bernarda acude rauda y, al ver la situación y escuchar las explicaciones de Martirio, se dispone a golpear a Adela con su bastón. Adela se lo quita, por lo que Bernarda, colérica, se marcha y vuelve con una escopeta. Entra en el corral y se oye un disparo, y se dice que Bernarda ha matado a Pepe, algo que resulta ser falso. Adela, que sí cree que su madre ha matado a Pepe, corre a su habitación y se encierra. Cuando consiguen abrir la puerta, descubren que se ha suicidado.

    Opinión de La Casa de Bernarda Alba

    La casa de Bernarda Alba es una de las piezas más aplaudidas de Lorca, y con razón. A pesar de haber sido escrita en 1936, no fue hasta 1945 que se representó en los escenarios por la cantidad de crítica social que encerraban sus líneas.

    Los personajes, a través de sus diferentes personalidades, entienden cada cual a su manera el tema principal de la obra: el honor. Bernarda, quien da nombre a la obra, es una mujer obsesionada con la imagen que tienen los demás de ella y su familia, y antepone esta reputación a los valores y a sus hijas. Ellas, por su parte, anhelan un mundo más divertido y libre, donde no importa el qué dirán, sino el ser dueñas de su propia vida.

    Además, Lorca deja ver en La casa de Bernarda Alba cómo una sociedad cruel y autoritaria con las mujeres puede envenenarlas hasta el punto de asesinarlas a base de odio, envidia y celos. Mientras Pepe el Romano hace todo lo que quiere y juega con los corazones de las hermanas, éstas se pelean por su amor; unas por rebeldía, otras por reputación. Esto también deja claro el poder del dinero y de las clases altas sobre las bajas, como se representa con Poncia y Bernarda, separadas por un muro imposible de atravesar.

    La casa de Bernarda Alba es una obra sobre lo que se dice, pero, sobre todo, lo que se calla. Cómo el seguir a pies juntillas las normas de una sociedad injusta, reprimiendo deseos y escondiendo verdades, puede acabar en tragedia incluso en las familias más reputadas.

    Referencias y Fuentes

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  • Comentarios

    Marcos Valcarcevaloración
    Una obra sorprendente sin duda, su fondo y forma serán siempre reveladoras y son de las obras que deben leerse al menos dos veces. Muy recomendable.



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