El diario de Ana Frank
Resumen del libro de Ana Frank

El diario de Ana Frank
Título: El diario de Ana Frank
Autor: Ana Frank
Género: Biografía
Año: 1947
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El diario de Ana Frank es uno de los relatos más crudos referentes a la Alemania nazi, el maltrato a los judíos en la Segunda Guerra Mundial y los horrores del Holocausto. Publicado originalmente como Las habitaciones de atrás, se trata de la edición de los diarios personales de la joven Ana Frank, que escribió entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944.

Durante este relato no sólo somos testigos de los horrores del nazismo a través de una familia judía que se esconde de los soldados alemanes, sino también de la evolución emocional y personal de una adolescente que, en la etapa más sensible de su vida, tuvo que madurar demasiado deprisa para acabar yéndose demasiado pronto.

Personajes de El diario de Ana Frank

Todos los personajes de este relato existieron en la vida real y formaron parte de la vida de Ana Frank.

Personajes principales:

  • Ana Frank: autora del diario. Ana Frank es una niña de trece años al comienzo del relato, aunque madura para su edad, de carácter fuerte e inteligente. También es una chica curiosa, como demuestra a lo largo de sus anotaciones, y que busca sentido y respuesta a los cambios que experimenta por la adolescencia y, a su vez, por las injusticias sociales que tiene que sufrir. Su sueño era ser escritora.

  • Otto Frank:  padre de Ana Frank. Su hija lo llama Pim de forma cariñosa. Es un padre amable y noble. De los escondidos, fue el único que sobrevivió en los campos de concentración. De regreso a Ámsterdam, Miep Gies, quien le había ayudado a él y a los escondidos, le entregó todos los cuadernos y hojas que había estado escribiendo su hija. Por deseo de Ana, Otto publicó el diario en 1947.

  • Edith Frank-Holländer: madre de Ana se preocupaba tanto por su hija que se inmiscuía bastante en sus asuntos, lo que hacía que Ana tuviera una relación un poco mala con ella. Permaneció en Auschwitz después de que sus hijas y Auguste fueran deportadas a Bergen-Belsen. Su salud se deterioró mucho a causa de la desesperación que le causó separarse de su familia, hasta el punto de que, según algunos testigos, la mujer buscaba desesperadamente a sus hijas como si no entendiera que se las habían llevado, a pesar de haberlo visto. Guardaba la poca comida que conseguía bajo un colchón para sus hijas, hasta el punto de negarse a comer, y murió de inanición en 1945.

  • Margot Frank: hermana mayor de Ana, buena e inteligente. Fue citada por la Autoridad de ocupación alemana en los Países Bajos para ser trasladada a Alemania a prestar servicio obligatorio de trabajo, lo que significaba ser deportada a un campo de exterminio. Por esa razón, la familia decidió esconderse. Fue detenida y deportada junto a su madre y su hermana al campo de concentración de Auschwitz, y más adelante la enviaron junto a su hermana a Bergen-Belsen. Murió de tifus pocos días antes que su hermana.
  • Personajes secundarios:

  • Peter van Pels: también aparece como Peter van Daan. En muchacho tímido y fastidioso que se convierte en un buen amigo de Ana. Permaneció junto a Otto en el campo de concentración de Auschwitz y luego se le envió al campo de Mauthausen. Murió tres días antes de que las tropas aliadas liberaran este campo.

  • Señor Van Daan: padre de Peter. Pelea mucho con su mujer.

  • Señora Van Daan: madre de Peter. Ana la considera coqueta, provocadora, egoísta y poco inteligente. No se lleva bien con ella.

  • Koophuis: una persona enferma de úlcera que, a pesar de todo, siempre está de buen humor.

  • Fritz Pfeffer: también aparece como Albert Dussel. Es un inquilino del anexo que también es dentista. Ana lo considera poco inteligente. Murió en el campo de Neuengamme.

  • Señor Kraler: otro inquilino del anexo que trabaja con el padre de Ana.

  • Eli: una muchacha de 23 años, muy buena persona, que se encarga de proteger el anexo.

  • Señor Vossen: padre de Eli. También es inquilino del anexo y es muy amable con los demás.

  • Miep Gies: protege el anexo y es una buena amiga de Otto. Encontró el diario y lo conservó sin leerlo. Gracias a ella, hoy conocemos todo lo relatado en los diarios de Ana Frank. Ha recibido diferentes condecoraciones y premios por su labor, y ella afirmaba que cada 4 de agosto guardaba luto, ya que fue la fecha en la que dueron detenidos sus amigos del anexo. Murió en 2010 con cien años de edad.

  • Jan Gies: esposo de Miep, un trabajador social y miembro de la Resistencia neerlandesa contra los ocupantes alemanes. Se encargaba de adquirir alimentos y otros artículos para los escondidos.

  • Hermann van Pels: también aparece como Hermann van Daan y Hans van Daan. También se escondió en el anexo, siendo el único enviado a una cámara de gas en Auschwitz.

  • Auguste van Pels: también aparece como Petronella van Daan. Estuvo con Ana y Margot en el campo de Bergen-Belsen.

  • Resumen de El diario de Ana Frank

    El diario de Ana Frank es el diario personal y autobiográfico de Ana Frank, una muchacha judía de 13 años que, mientras cuenta sus descubrimientos como adolescente, vive las crudezas de la Segunda Guerra Mundial y de la invasión de los nazis en Holanda. En sus escritos se relata cómo ella se escondió junto a su familia y otras personas en un anexo de unas grandes oficinas durante dos años, de junio de 1942 a agosto de 1944.

    El diario de Ana Frank

    Ana relata sus emociones y pensamientos, así como los sentimientos y pensamientos de sus acompañantes durante este periodo en las "habitaciones de atrás", que era como llamaban a su escondite, donde había dos familias de tres personas, cuatro personas más y un dentista. Se escondían para evitar que los nazis los capturaran después de que su hermana Margot hubiese sido llamada a realizar trabajos obligatorios, lo que significaba que sería deportada a un campo de exterminio.

    El anexo se encontraba en las oficinas donde trabajaba Otto Frank, el padre de Ana. Algunos amigos y compañeros de trabajo de Otto ayudaban a los escondidos a conseguir comida y artículos para sobrevivir, a sabiendas de que esconder a un judío era un crimen. Una de estas personas fue Miep Geis y su marido, Jan Gies, miembro de la Resistencia neerlandesa contra los ocupantes alemanes y quien se encargaba de conseguir comida.

    Al principio, estas personas escondían a Ana y su familia diciendo que, en ese anexo, o buhardilla, sólo había trastos inútiles para que nadie se animase a mirar dentro. Poco a poco taparon la puerta con un armario que construyó el señor Vossen, padre de Eli, una muchacha que se encargaba también de proteger este anexo.

    La vida en el anexo

    Ana cuenta en su diario cómo lo recibió con mucha alegría como un regalo de cumpleaños, así como otros presentes como golosinas, libros y dinero. También contó cómo su vida era muy diferente antes de vivir en el anexo: era una joven sociable, con amigas y amigos, que sacaba buenas calificaciones en la escuela, igual que su hermana Margot, que también era muy inteligente.

    Ana era una chica muy madura para su edad, curiosa y de carácter fuerte, pero no dejaba de ser una niña. Por eso, y según relata, le costó mucho adaptarse a la vida en el anexo, ya que todo el mundo la trataba como una niña y la consideraban parlanchina y altanera, debido a su inteligencia y madurez. La propia Ana dice que se siente superior a las personas de su edad dentro del anexo, incluso más mayores, por lo que sólo confiaba en su padre, Otto, a quien consideraba un buen ejemplo a seguir.

    No opinaba lo mismo de su madre, Edith, ya que la veía siempre fregando y barriendo y Ana quería ser algo más en la vida. Además, su madre, preocupada, solía prestarla mucha atención e inmiscuirse en sus asuntos, lo que enfriaba su relación con Ana. Por eso, Ana solía contarle sus problemas y preocupaciones a su padre, porque le importaba más su opinión que la de su madre.

    Al estar todos encerrados en un anexo para escapar de los nazis, por lo general estaban casi siempre tristes, angustiados y de mal humor, por lo que las personas del anexo no entablaban amistad realmente. A veces, Ana y Peter, un muchacho tímido pero simpático, se disfrazaban para hacer reír a los demás, porque si no la monotonía y el ambiente tan cargado les volvía locos.

    A medida que suceden los días, éstos se vuelven cada vez más aburridos y tensos. Ana cuenta que se pasaba las horas llorando en su habitación y que siempre comía y cenaba lo mismo, por lo que la vida era monótona y sin sorpresas. Además, los padres de Peter solían discutir a menudo en la mesa y luego se pasaban la noche enfadados, o el dentista, el señor Dussel, se pasaba la noche protestando por la comida o por la temperatura del anexo. Sin embargo, esos días al menos pasaba algo, porque generalmente nunca pasaba nada interesante.

    Un año después

    Tras un año escondidos en el anexo, Ana y Peter se convirtieron en grandes amigos, hasta el punto de que Ana desarrolló sentimientos románticos hacia él, los cuales eran correspondidos. Por las noches se marchaban al cuarto de Peter y miraban las estrellas y la luna cogidos de la mano; estos fueron los momentos más felices de la estancia de Ana en el anexo.

    En una ocasión entraron unos ladrones a robar a las oficinas, lo que asustó a los escondidos porque pensaron que eran miembros de la Gestapo. Los ladrones, al verlos, salieron corriendo porque los confundieron con guardias de las oficinas. Este percance sólo fue un susto, pero finalmente los ocho escondidos y dos de sus cómplices fueron descubiertos por los nazis.

    Enviaron a los ocho judíos a campos de concentración. Dos de los cómplices se salvaron y otros dos fueron condenados y encarcelados, hasta que quedaron libres. Por su parte, los ocho judíos fueron de un campo de concentración a otro hasta que perecieron de agotamiento o a causa de diferentes enfermedades. Al que sobrevivía lo metían en una cámara de gas.

    Peter fue a Auschwitz con Otto Frank, quien lo tomó bajo su protección. Sin embargo, al cabo de un tiempo también deportaron a Peter a un campo de exterminio diferente, en el que murió tres días antes de que éste fuera liberado por las tropas aliadas.

    Ana y Margot fueron enviadas a un campo en Auschwitz junto a su madre, aunque al cabo de un tiempo las hermanas fueron deportadas a otro campo diferente. Fue así como Edith perdió las ganas de vivir por haber sido separada de sus hijas y de su familia, y poco a poco perdió la cordura. Guardaba la poca comida que conseguí debajo de un colchón para cuando regresaran sus hijas y acabó muriendo de inanición en Auschwitz.

    Ana Frank murió en el campo de Bergen-Belsen, donde había sido enviada junto a su hermana Margot. A causa de las malas condiciones e higiene del lugar, ambas fueron víctimas de una epidemia de tifus que se propagó por todo el campo y acabó con la mayoría de personas del lugar. Margot, debilitada por la enfermedad y por el trato recibido por los nazis, se cayó de la litera y murió a causa del golpe. Pocos días después moría Ana Frank a los 15 años.

    De los ocho escondidos, el único superviviente fue Otto Frank, que acabó regresando al anexo a recuperar algunos objetos. Allí se encontró con Miep, quien le entregó todas las anotaciones que había hecho su hija durante esos dos años escondida en el anexo. Otto, a sabiendas de que su hija soñaba con ser escritora y que cuando saliese del escondite publicaría el diario, lo llevó a una imprenta. Fue así como el diario de Ana Frank se convirtió en uno de los libros más leídos de la historia.

    Opinión de El diario de Ana Frank

    Lo más llamativo de El diario de Ana Frank es que todos conocemos el final de la historia salvo la propia protagonista, a pesar de ser un libro autobiográfico. A sabiendas del destino de los escondidos, el lector pasea por las páginas del diario íntimo de una niña de 13 años mientras su vida y la de su familia se deteriora por momentos.

    Es interesante ver cómo Ana Frank, una muchacha que en sus escritos demuestra ser muy madura y despierta para su edad, no deja de ser una niña que no comprende del todo lo que ocurre a su alrededor. Por eso, en un diario escrito por una joven que se esconde en una buhardilla de los nazis para burlar a la muerte, encontramos párrafos y párrafos sobre su relación con su madre, su interés romántico por un chico de su edad o cómo sus nervios se crispan por detalles insignificantes que para cualquier persona de 13 años significan el mundo entero.

    Puede ser tentador recalcar el supuesto egoísmo de una muchacha que se queja de la cotidianidad y la mediocridad de su vida mientras es un sacrificio que hace su familia para librarse de los campos de exterminio, a los cuales están destinados sólo por ser judíos en una época horrible. Sin embargo, no deja de invitar a la reflexión, analizando cuáles son las preocupaciones de una persona que siempre ha tenido facilidades en la vida, y cómo todo eso es arrebatado por una fuerza mayor que ni siquiera entiende. Ana Frank no deja de ser una niña, con problemas de niña y preocupaciones de niña.

    Por eso, El diario de Ana Frank es una excelente lectura a cualquier edad, pues es de esos libros que en cada lectura nos enseña algo nuevo. Nuestra propia percepción y madurez nos ayudará a comprender cada vez más matices de un mensaje que Ana no pretendía dejar, pero acabó dejándonos: que la vida, a veces, es mucho más de lo que vemos, y lo importante que es ayudar al prójimo en este misterioso viaje.

    Enlaces de interés

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