El señor de las moscas
Resumen del libro de William Golding

El señor de las moscas
Título: El señor de las moscas
Autor: William Golding
Género: Novela
Subgénero: Literatura juvenil, Alegoría, Novela psicológica
Año de publicación: 1954
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En 1952, William Golding comenzó a trabajar en una novela que tituló Extraños desde el interior. Tras dos años siendo rechazada por diferentes editores, en 1954 por fin es publicada bajo otro título: El señor de las moscas, novela que se acabaría convirtiendo no sólo en su primera obra, sino en la más emblemática de toda su carrera.

A través de un grupo de niños varados en una isla desierta, Golding retrata a la perfección la maldad humana y el poder del instinto que permanece dormido dentro de todos los humanos cuando no hay una autoridad que mantenga el orden. Y es que en El señor de las moscas el intento de civilización por parte de un grupo de niños se convierte en poco tiempo en caos, donde la ambición por el poder y la muerte se convierten en el orden del día.


Personajes de El señor de las moscas

Personajes principales:

  • Ralph: uno de los niños mayores. Se convierte en el líder del grupo gracias a su labia, su carisma, confianza en sí mismo y su temple. Tiene una habilidad natural para el mandato, aunque no es tan inteligente como Piggy. Es un chaval tranquilo y racional, con un fuerte sentido de la justicia y muy sensible, aunque también es influenciable y cede a sus instintos. Representa la tradición política de la democracia liberal, así como la política y la moral de la civilización.

  • Piggy: un muchacho rechoncho, torpe y asmático, pero de gran inteligencia. Los niños no lo aceptan en el grupo, aunque hacen un esfuerzo cuando ven que Piggy es capaz de encender fuego gracias a sus gafas. Se convierte en un buen compañero de Ralph, con el que comparte sus ideas de rutina y civilización. Es un muchacho sensible y meticuloso, cuyo apodo lo une a los cerdos de la isla, presagiando su destino. Representa la cultura de la civilización.

  • Jack: un joven cruel y sádico que lucha constantemente con Ralph por el liderazgo de la isla. Al principio sus instintos salvajes parecen ser útiles, pero poco a poco se convierte en un rebelde que embauca al resto de niños para que le sigan y se rebelen contra Ralph. Represente el militarismo y autoritarismo.
  • Personajes secundarios:

  • Simón: un niño introspectivo que gusta de explorar la isla. Debido a su carácter retraído, los niños lo consideran raro y creen que está un poco loco. Representa el lado espiritual de la naturaleza humana.

  • Los gemelos Sam y Eric: dos gemelos que ayudan a Ralph en todo lo posible, siendo leales incluso después de que todos los niños se vayan con Jack.

  • Roger: uno de los cazadores de Jack. Es tan cruel como su líder, además de ser maleducado y tratar mal a los demás niños desde que se quedan varados en la isla.

  • Maurice: otro miembro de los cazadores de Jack, que representa a las masas.

  • La bestia: un ente que los niños creen que cuida de la isla y los persigue. En realidad, es un piloto muerto al que confunden con un ser sobrenatural.

  • El Señor de las Moscas: una ofrenda para la bestia, que consta de una cabeza de cerdo empalada en una estaca. Debe su nombre a que está rodeada de insectos. Representa el salvajismo de la tribu de Jack.

  • Oficial de la marina: aparece al final de la novela para rescatar a los niños. Se muestra ingenuo ante el conflicto de los niños, que cree que sólo están jugando, y sólo señala la situación de la isla al verla en llamas. Es una representación de cómo esos niños acabarán convirtiéndose en soldados que seguirán jugando a la guerra, pero con repercusiones mucho más desastrosas.

  • Resumen de El señor de las moscas

    Primera parte

    La historia comienza cuando, durante la guerra, un avión en el que viaja un grupo de niños británicos es derribado mientras sobrevuela el océano Pacífico. El avión cae al mar y el piloto muere, aunque muchos de los niños sobreviven y nadan hasta una isla desierta donde están completamente solos.

    Los protagonistas de esta historia son Ralph y Piggy. El primero es uno de los más mayores del grupo, un niño atractivo y con mucha confianza en sí mismo; el segundo es un niño rechoncho, asmático y con gafas, de aspecto débil pero muy inteligente. Ralph encuentra una caracola en la playa que hace sonar para reunir al resto de niños. Entre ellos se encuentra Jack, un muchacho agresivo que suele ser la voz cantante. Sin embargo, los niños escogen a Ralph como líder y éste se marcha junto con Jack y otro niño, Simón, en una expedición para explorar la isla.

    Ralph, Jack y Simón determinan durante la expedición que se encuentran en una isla desierta, sin supervisión alguna, y deciden que es importante encontrar algo de comer. Los chicos encuentran un cerdo y Jack se prepara para matarlo, pero se acaba arrepintiendo antes de poder apuñalarlo y el cerdo huye. Cuando regresan de la expedición, Ralph vuelve a reunir a los niños para establecer unas reglas con las que garantizar el orden en la isla. Jack apoya a Ralph, ya que, al haber reglas, habrá castigos para quienes las rompan; Piggy, por su parte, echa en cara a Jack su amor por la crueldad y su falta de preocupación por la supervivencia.

    Ralph propone encender un fuego en la montaña para que los barcos que pasen cerca de la isla puedan verlo. Los niños empiezan a encender el fuego, pero poco a poco van perdiendo el interés, sobre todo los más pequeños, porque creen que es una tarea demasiado complicada. Piggy, entonces, utiliza sus gafas para encender el fuego. Al rato, Piggy pierde la paciencia y critica a los demás niños por no hacer nada, como construir albergues para guarecerse. Además, está preocupado porque no sabe cuántos niños sobrevivientes hay exactamente en el grupo y está convencido de que uno de ellos se ha perdido en la isla.

    Jack, por su parte, intenta cazar cerdos para conseguir comida. Mientras tanto, Ralph organiza la construcción de los albergues. Se percata de que los niños más pequeños no ayudan nada con la excusa de que todas las tareas son complicadas para ellos, y de que el grupo de Jack, en lugar de conseguir comida, ha estado todo el día nadando y jugando. Jack, entonces, le confiesa a Ralph que se siente cazado cuando va a cazar cerdos. Simón, el único que ha ayudado a Ralph en todo lo que éste ha indicado, va a darse un baño, pero Ralph y Jack descubren que, en realidad, ha ido a explorar la jungla él solo. Simón encuentra en la jungla un lugar abierto y sereno, con arbustos y flores, que puede ser un buen sitio para establecerse.

    Segunda parte

    Poco a poco, los niños crean una rutina diaria en la isla. Los más jóvenes, llamados “pequeñines”, se organizan para buscar frutas. A pesar de la falta de supervisión adulta y autoridad parental, juegan de forma decente y tranquila gracias a las normas de Ralph. Jack sigue cazando y Piggy, a quien los otros niños consideran un “extranjero”, baraja la idea de construir un reloj de sol.

    Cierto día un barco pasa cerca de la isla, pero no se detiene y creen que es porque el fuego de la montaña se ha apagado. Piggy echa la culpa a Jack de que el fuego se haya podido apagar, ya que tanto él como su grupo de cazadores sólo se había obsesionado con cazar cerdos. Enfurecido, Jack golpea a Piggy y le rompe uno de los cristales de las gafas. Su grupo alienta a Jack con una canción que reza: "mata al cerdo, córtale el cuello, rómpele el cráneo" y empiezan a bailar, con uno de los niños, Maurice, fingiendo ser un cerdo para que otros lo ataquen.

    Ralph se preocupa por el comportamiento de Jack, cada vez más violento y rebelde. Decide convocar una asamblea para criticar a los chicos por no ayudar en la construcción o mantener el fuego encendido. Incide en la importancia de esto último, ya que es su única vía de rescate, y declara que el único lugar de la isla donde debe haber un fuego es en la cima de la montaña. Además, Ralph admite tener miedo pero que éste es infundado y no hay razón para temer, para que los niños no se asusten. Entonces, Jack grita al grupo de pequeñines por no ayudar a cazar ni a construir. La asamblea se convierte en un debate en el que algunos niños proclaman que existe una bestia en la isla y uno de los pequeñines, Phil, cuenta que tuvo una pesadilla y que, cuando despertó, vio algo moviéndose entre los árboles, a lo que Simón responde que seguramente lo vio a él, que estaba caminando esa noche por la jungla.

    Piggy y Ralph vuelven a pelearse y, cuando Ralph intenta afirmar las reglas, Jack pregunta si hay alguien del grupo a quien realmente le importen esas reglas. Ralph insiste en la importancia de estas reglas, pues es lo único que tienen, pero Jack decide ignorarlo y crea una expedición para ir a cazar a la supuesta bestia, por lo que Ralph, Piggy y Simón se quedan atrás. Piggy le comenta a Ralph que si deja que Jack embauque a los niños y se convierta en el líder, nunca serán rescatados de la isla. Esa noche, durante una batalla aérea, un piloto cae en la isla con su paracaídas. Sin embargo, muere a causa del impacto.

    Una semana después, dos gemelos del grupo llamados Sam y Eric van a echar madera al fuego para mantenerlo encendido, y es entonces cuando ven el cadáver del piloto y lo confunden con la bestia. Corren montaña abajo y despiertan a Ralph y a los demás, insistiendo en que han visto a la bestia, por lo que Jack convoca al grupo para ir de caza y acabar con ella. Piggy insiste en que deben mantenerse unidos para que la bestia no se les acerque y les ataque, pero Jack dice que la caracola con la que reúnen al grupo ya no sirve de nada. Ralph se enfrenta a Jack, acusándole de no querer que lo rescaten ni a él ni a los demás, y Jack le responde dándole un puñetazo. Ralph, entonces, decide unirse a los cazadores para encontrar a la bestia, a pesar de que lo que realmente quiere es avivar el fuego de la montaña. Cuando llegan al otro lado de la isla, Jack comenta la posibilidad de construir una fortaleza cerca del mar.

    Mientras los cazadores buscan a la bestia, se encuentran con un jabalí que ataca Jack. Éste apuñala al animal y el jabalí sale corriendo. Los cazadores, entusiasmados por la valentía de Jack, vuelven a cantar su canción sobre matar al cerdo. Ralph se percata de que Piggy sigue con los pequeñines al otro lado de la isla y Simón se ofrece a regresar para decirle a Piggy que no volverán a ese lado de la isla esa noche. Al cabo de un rato, Ralph se da cuenta de que Jack lo odia y lo confronta al respecto, por lo que Jack se burla de él por no querer cazar y le acusa de ser un cobarde. Justo en ese momento, todos los niños creen ver algo que confunden con la bestia y huyen del lugar.

    Ralph regresa a los albergues y le cuenta a Piggy que cree que vieron a la bestia, aunque Piggy sigue sin creerse nada de eso. Ralph, entonces, menciona que los cazadores sólo son niños con palos y Jack dice que está llamando cobardes a sus compañeros de caza. Es entonces cuando Jack aprovecha para afirmar su control sobre el grupo de niños y pide la destitución de Ralph como líder. Sin embargo, Ralph sigue contando con el apoyo de los niños y Jack se va llorando. Piggy sugiere que enciendan un fuego en la playa, ya que la supuesta bestia no les deja ir hasta la cima de la montaña, y garantiza que todos sobrevivirán si obedecen a su sentido común. Simón, por su parte, se va a sentarse en un claro que había encontrado.

    Jack se proclama líder de los cazadores y dice que irán al Peñón del Castillo, donde construirán una fortaleza y lo celebrarán con un banquete. Los cazadores matan a un cerdo y Jack restriega su sangre en la cara de Maurice; luego, cortan la cabeza del cerdo y la empalan como ofrenda para la bestia. Jack va de vuelta a los albergues con algunos cazadores y anima a los niños a unirse a su tribu, ofreciéndoles a cambio carne, caza y diversión. Todos los chicos deciden irse con Jack a excepción de Ralph y Piggy.

    Tercera parte

    Simón encuentra la cabeza de cerdo que habían dejado los cazadores y la llama El Señor de las Moscas por los insectos que la rodean. Simón cree que la cabeza le habla sobre que es un niño ridículo y que los otros niños creen que está loco. La cabeza de cerdo sostiene ante Simón que ella es la bestia y se burla de ellos por creer que dicha bestia puede ser cazada y asesinada. Simón, entonces, se desmaya. Cuando despierta, camina un poco y se encuentra con el piloto muerto y comprende que los niños lo habían confundido con la bestia. Decide bajar la montaña para contarle esto a los otros niños.

    Ralph y Piggy, que están solos en la laguna, deciden ir en busca de los demás niños para asegurarse de que están bien y a salvo mientras pretenden ser cazadores. Cuando se encuentran con Jack, éste discute con Ralph sobre el liderazgo de la isla. Piggy discute con Jack sobre la importancia de la caracola, pero Jack dice que dicha caracola no tiene importancia en su lado de la isla. Ralph, entonces, avisa de que viene una tormenta y los niños entran en pánico. Al comenzar la tormenta, aparece Simón hablando del cadáver del piloto en la montaña. Los niños, asustados, confunden a Simón con la bestia y lo matan.

    Ralph y Piggy van al otro lado de la isla a hablar de la muerte de Simón a manos de los niños. Ambos participaron en el asesinato de Simón, pero Piggy incide en que fue porque estaban aterrorizados, cansados y que fue un accidente, y que actuaron por instinto. En ese momento, los únicos cuatro chicos que no forman parte de la tribu de Jack son Ralph, Piggy y los gemelos Sam y Eric, que ayudan a mantener vivo el fuego de la montaña. En el Peñón del Castillo, Jack es el líder de una tribu rebelde, que lo considera un ídolo o un Dios. Jack mantiene a uno de los chicos atado para que los demás le teman y no se enfrenten a él, además de hablarles de la bestia y de posibles intrusos. Un chico, Bill, pregunta a Jack cómo encenderán su fuego y él dice que irán a robárselo a los otros niños.

    Ralph, Jack y los gemelos Sam y Eric intentan mantener vivo el fuego, aunque es muy difícil hacerlo los cuatro solos. Por la noche, de vuelta en los albergues, son atacados por la tribu de Jack, pero los cuatro muchachos ganan la batalla, aunque salen heridos. Piggy se da cuenta de que fueron a robarle sus gafas, por lo que deciden ir al Peñón del Castillo a hablar con Jack. Una vez allí, Ralph convoca a los chicos con la caracola. Jack regresa de cazar y le dice a Ralph y Piggy que los dejen en paz, pero los muchachos intentan hablar con él. Jack no quiere escuchar sobre la justicia de la que habla Ralph, y éste se refiere a su tribu como un grupo de niños tontos con la cara pintada. Entonces, Jack toma como prisioneros a los gemelos e intenta pelear con Ralph. Piggy le pregunta a Jack si es mejor comportarse como animales salvajes o utilizar el sentido común como hace Ralph. En ese momento, un muchacho llamado Roger deja caer una enorme piedra sobre Piggy, que le golpea en la cabeza y le hace caer de la montaña. Piggy muere a causa del impacto y, para la satisfacción de Jack, también destruye la caracola. En ese momento, Jack se declara el líder absoluto de los niños y ataca con su lanza a Ralph, quien sale corriendo.

    Ralph se enconde y observa cómo sus antiguos compañeros civilizados son ahora un grupo de salvajes. Va a la entrada del campamento de Jack, donde están los gemelos Sam y Eric sirviendo de guardias, y al ver a Ralph le dan un poco de carne y le dicen que huya del lugar. Ralph vuelve a esconderse y se da cuenta de que unos niños están haciendo rodar piedras montaña abajo. También se percata de que otros niños están utilizando el fuego para incendiar el bosque y hacerle salir de su escondite, dándose cuenta de que el fuego destruirá su albergue y toda la fruta que queda en la isla.

    Corriendo por su vida, Ralph llega a la playa y cae agotado. Allí, Ralph se encuentra con un adulto: un oficial de la Marina que ha llegado a la isla en su barco. El oficial, que cree que los niños estaban jugando en la isla, los reprocha por no comportarse de forma más civilizada. Los niños son rescatados y regresan a sus hogares tras su pequeña guerra, mientras en el mundo real se libra una batalla mucho más seria. Ralph, por su parte, llora la muerte de Piggy y se da cuenta de que tanto él como el resto de niños han perdido su inocencia en la isla.

    Opinión de El señor de las moscas

    El señor de las moscas es una novela simple, llana, entretenida, que pasó sin pena ni gloria en el momento de su publicación. Sin embargo, la facilidad de Golding para entretener y retratar con un lenguaje tan sencillo temas tan profundos es lo que ha convertido a esta novela en la obra de culto que es hoy.

    Golding habla de la pérdida de la inocencia infantil a través de una situación en la que un grupo de niños se ven forzados a comportarse como adultos. El autor recalca continuamente que estamos presenciando a un grupo de niños sin sentido común intentando comportarse con una madurez que no les corresponde, ya que, a pesar de su situación, sus preocupaciones están tan alejadas de la supervivencia y la moralidad que ni siquiera son del todo conscientes de la gravedad del asunto.

    Estos niños serán los que mejor representen la maldad que puede haber en el ser humano, sobre todo en situaciones extremas. Todo mientras pierden su inocencia infantil, que saca a relucir la naturaleza salvaje que albergan incluso los más pequeños, quienes acaban convirtiéndose en cómplices de masacre y violencia inesperada.

    Así, El señor de las moscas es un libro entrañable y trágico, en el que vemos cómo sus protagonistas se expresan y actúan con inocencia y ternura ante una situación horrorosa. Ante la figura del oficial de la marina, El señor de las moscas ofrece un claro simbolismo de que esos niños sólo han vivido el preludio de lo que será su futuro, y que esto es algo que ya no les compete, pues, al marcharse de la isla, el mar ha arrastrado los cadáveres de los niños caídos y ha borrado el recuerdo de un episodio de sus vidas que han cerrado para siempre.

    Lector empedernido y amante de la fotografía. Me encanta la literatura de fantasía y ciencia ficción. Escribo resúmenes, opiniones y reseñas para ayudarte a decidir tu próximo libro.
    Pablo Navarro

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