Gente tóxica
Resumen del libro de Bernardo Stamateas

Gente tóxica
Título: Gente tóxica
Autor: Bernardo Stamateas
Género: Autoayuda
Año de publicación: 2011

Bernardo Stamateas, titulado en Psicología, decidió ayudar a todas las personas del plantea a ser felices liberándose de una carga de la que todos hemos sido víctimas en alguna ocasión. De eso trata su libro, Gente tóxica, un superventas en el género de la literatura motivacional.

A través de sus páginas, Bernardo Stamateas nos ayuda a identificar los diferentes tipos de personas tóxicas, su comportamiento y cómo afecta a nuestro modo de vida a la hora de buscar y encontrar la felicidad. De este modo, gracias a Gente tóxica podemos identificar comportamientos tóxicos en otros, o en nosotros mismos, para ser cada día mejores personas.


Personajes de Gente tóxica

Al tratarse de un libro de autoayuda, Gente tóxica sólo tiene un protagonista: el lector. Si bien identifica diferentes perfiles de personas tóxicas, dichos perfiles pueden aplicarse tanto al lector mismo como a amigos, familiares, parejas y compañeros de trabajo.

Resumen de Gente tóxica

Gente tóxica nos explica de forma sencilla cómo es la gente tóxica, qué tipos hay y por qué hacen lo que hacen. Se considera algo patológico en aquellas personas a las que les gusta culpar de todo a los demás y tildarlos como "los malos", y precisamente por eso disfrutan con las personas con baja autoestima: porque son fáciles de engañar y las ayudan a sentirse superiores.

En algunos casos es muy fácil identificar a una persona tóxica: no pueden medir ni probar lo que dicen, ya que su discurso está plagado de errores y mentiras. En otros casos, como indica el autor, no es tan sencillo, y por eso desglosa los diferentes tipos de personas tóxicas que existen.

Con este libro, el autor quiere enseñarnos a confiar en nosotros mismos. Nos indica que, si tenemos claros nuestros propósitos y sueños, podremos tener el control de nuestras emociones y decidir quiénes queremos que nos acompañen en nuestro camino. La gente tóxica se aprovecha de esos momentos en los que no tenemos claro adónde queremos llegar, para acompañarnos y dibujar esa meta en base a lo que ellos quieren.

Pero, en otras ocasiones, también puede suceder que nosotros mismos cumplamos con uno de estos perfiles y seamos, en definitiva, gente tóxica. Para evitar que nadie tenga el control de nuestra vida salvo nosotros mismos, el autor nos ayuda a identificar a los diferentes tipos de gente tóxica:

El mete-culpas

Cuando no somos capaces de expresar algo en su totalidad, nos sentimos vulnerables y nos acecha la culpa. Sin embargo, en realidad sólo debemos preocuparnos de agradarnos a nosotros mismos sin hacer daño a los demás.

El envidioso

En lugar de centrarnos en envidiar el éxito de otros, cabe preguntarse qué han hecho esas personas para llegar a donde han llegado. Debemos liberarnos de culpas y reproches, aceptar retos y asumir responsabilidades para llegar nosotros también a cumplir esas metas.

La envidia es una emoción cargada de negatividad y críticas que no ayudan a seguir adelante. No debemos competir con nadie, ni demostrar nada, ni llegar adonde han llegado otros; sólo seguir nuestro camino y alcanzar nuestras propias metas, celebrando el éxito propio y ajeno.

El descalificador

Hay personas que dedican todo su tiempo y energías a descalificar el trabajo de los demás, como si disfrutaran menospreciando a otros para controlar su autoestima.

Estas personas se dedican enteramente a juzgar y criticar de forma no constructiva, pero, en realidad, están proyectando sus frustraciones e inseguridades, en lugar de intentar alcanzar sus propios sueños.

El agresivo verbal

Estas personas utilizan un lenguaje agresivo para hacer que otras se sientan débiles e inseguras, clamando que ellas lo saben todo y tienen capacidad y autoridad para hacer lo que se propongan.

Incluso sus halagos sonarán irónicos, y nunca reconocerá las capacidades de otros, pues todo lo que hagan podría haber sido mucho más para ellos.

El falso

Simplemente, personas mentirosas que no se conocen a sí mismas y ofrecen una imagen completamente errónea de sí mismas. Estas personas necesitan conocerse y descubrirse para poder comenzar a vivir su vida y perseguir sus metas.

El psicópata

Personas que engañan, estafan y traicionan con el fin de arruinar vidas. No tiemblan a la hora de soltar una mentira, por muy poco que ésta se sostenga, y encima no sienten nada por el daño que son capaces de causar. Su único fin es contentarse a sí mismas, pisen a quien tengan que pisar.

El mediocre

Personas conformistas que no han intentado ir más allá por temor a lo desconocido. Se sumergen en una rutina infeliz porque no quieren tomar riesgos, alegando que las cosas son así y no pueden ser de otra manera.

Estas personas necesitan comprender que su capacidad para triunfar está dentro de sí mismas, y que sus emociones les pertenecen. Pueden ser quienes quieran ser.

El chismoso

Se creen comunicadores, pero simplemente se dedican a esparcir rumores sin fuentes fidedignas con el fin de causar daño.

El jefe autoritario

Estos jefes no son líderes, sino personas ansiosas de poder que se aprovechan de que muchos empleados necesitan un sueldo, y así abusar de ellos. No permiten que su autoridad sea desafiada ni cuestionada, ya que siempre creen tener la razón.

No quieren lo mejor para su equipo, sino para sí mismos, por lo que no tiemblan a la hora de humillar a sus empleados en lugar de alentarles a superarse a sí mismos para conseguir un beneficio común. Hostigan, castigan y amenazan, creando un ambiente de trabajo insostenible donde los empleados no son felices, sino inseguros y temerosos.

El neurótico

Su perfeccionismo alcanza límites insanos, ya que se convierten en presas de su propia angustia. Tienen un fuerte temor a las críticas y al error, pensando que todo el mundo se reirá de ellos si no ejecutan sus tareas a la perfección.

Por ello, viven en un constante estado de angustia en el que realmente no son productivos, y viven por y para los demás, creando incertidumbre en sus allegados ya que su humor cambia cada minuto.

El manipulador

Estas personas quieren tener el control sobre la vida de los demás, y para eso minan su autoestima, ya que una persona que aprecia su propio valor no se deja manipular.

Tienden a seducir con un carácter protector, amable y desinteresado, cuando más tarde exige una recompensa por sus actos. Exigirán que sus necesidades sean satisfechas, pero poco a poco desaparecerán cuando les necesiten.

Hábilmente, las personas manipuladoras utilizarán la crítica para introducir en sus víctimas el pensamiento de que no pueden vivir sin ellas, ya que las personas manipuladoras son las que realmente valen, cuando la realidad es que quieren arrebatar a otros lo que tienen.

El orgulloso

Existe una diferencia entre la confianza y el orgullo, y es que este último tiende a terminar humillado.

Las personas orgullosas no se permiten ser cuestionadas, ni por otros ni por ellas mismas, lo que les impide reconocer sus errores y, por ende, mejorar. Se debe acabar con el perfeccionismo para conseguir aprender de los errores y mejorar cada día.

El quejoso

Ante aquello que les produce insatisfacción estas personas no actúan, sino que sólo se quejan. Se muestran descontentas, resentidas y culpan a factores externos de todo lo malo que les pasa, pero en realidad están encapsuladas en un pensamiento tramposo que nos las ayuda a mejorar ni a ser felices.

La queja es un cúmulo de emociones reprimidas; por eso, hay que saber cómo gestionar los pensamientos y las emociones para convertirlas en la energía que nos ayude a mejorar cada día.

Opinión de Gente tóxica

Gente tóxica es un libro que nos enseña el poder de las palabras, no sólo de las acciones. Nos muestra la importancia de cumplir promesas, de que las palabras que decimos tengan un valor real y sean mejores que el silencio. En resumen, de no convertirnos en una persona tóxica.

Podemos controlar nuestras palabras y somos responsables de las mismas. Por ello, en muchas ocasiones decir "no" a los demás significa decir "sí" a uno mismo y proteger lo que valoramos. No podemos permitir que nuestras palabras condenen o enjuicien a otros o a nosotros mismos, sino que debemos aprender a hablar en positivo.

Este será un gran paso para ser libres de la gente, elegir con quién nos queremos relacionar y también, elegir quién queremos ser. Así crearemos vínculos reales, auténticas conexiones que nos darán energía para seguir mejorando día a día como personas.

En Gente tóxica aprendemos a enfocarnos en los objetivos, no en las personas. Al fin y al cabo, nuestro objetivo no es comprender ni justificar las actitudes de otros, sino las propias, para alcanzar esa visión que nos permitirá alcanzar nuestras metas.

Lector empedernido y amante de la fotografía. Me encanta la literatura de fantasía y ciencia ficción. Escribo resúmenes, opiniones y reseñas para ayudarte a decidir tu próximo libro.
Pablo Navarro

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