Tus zonas erróneas
Resumen del libro de Wayne Dyer

Tus zonas erróneas
Título: Tus zonas erróneas
Autor: Wayne Dyer
Género: Autoayuda
Año de publicación: 1976
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Los libros de autoayuda no son una nueva tendencia, sino que llevan existiendo muchos años. De hecho, uno de los más aclamados por la crítica es Tus zonas erróneas, de Wayne Dyer, y se publicó en el año 1976.

Con un estilo sencillo, Wayne Dyer explica cómo existen ciertas zonas de la mente que, basándose en pensamiento, emociones y creencias, llegan a errores de percepción que se convierten en un obstáculo para alcanzar la felicidad y la paz interior.


MENÚ RÁPIDO

1.- Personajes de Tus zonas erróneas
2.- Resumen de Tus zonas erróneas
2.1. - Haciéndote cargo de ti mismo
2.2. - El primer amor
2.3. - Tú no necesitas la aprobación de los demás
2.4. - La ruptura con el pasado
2.5. - Las emociones inútiles: culpabilidad y preocupación
2.6. - Explorando lo desconocido
2.7. - Rompiendo la barrera de los convencionalismos
2.8. - La trampa de la injusticia
2.9. - Terminando con las postergaciones ahora mismo
2.10. - Proclama tu independencia
2.11. - Adiós a la ira
2.12. - Retrato de una persona que ha eliminado todas las zonas erróneas
3.- Opinión de Tus zonas erróneas

Personajes de Tus zonas erróneas

En Tus zonas erróneas tú eres el protagonista. Al tratarse de un libro de motivación que explica las zonas erróneas del pensamiento humano y cómo mejorarlas, el propio lector se convierte en el protagonista.

Resumen de Tus zonas erróneas

A través de doce puntos clave, este libro de coaching resume las zonas erróneas de la mente humana y cómo liberarse de las mismas para alcanzar la felicidad.

Haciéndote cargo de ti mismo

Esto implica elegir cómo te sentirás en cada situación. Cuando algo ocurra, deberás comprender y asumir que tus emociones son tu responsabilidad, y no una reacción ni resultado del acontecimiento, ni de lo que dicen o hacen otras personas.

Al ser consciente de ti mismo dejas de justificarte con los factores externos de tu alrededor y comienzas a cuestionar tu forma de reaccionar. Así, comprender que el mundo no es perfecto y decides que eso no te va a impedir ser feliz. Este cambio implica tiempo, disciplina y energía, ya que ser feliz en un proceso que no acaba nunca.

El primer amor

Aquí el autor se refiere a la propia estima, que no puede ser verificada por los demás. Considera que asociar tu valor a tus éxitos y fracasos es una zona errónea, porque el hecho de que cometas un error no pone en tela de juicio tu valor como persona. Es decir, que valorarte tomando tus resultados como referencia en un error de percepción del que necesitas ser consciente.

El valor de una persona se mide en su existencia, así como en su desarrollo y superación. El afán de mejorar día tras día es lo que le da valor al ser humano, y no por la necesidad de valorarse, sino de crecer. El truco está en cambiar la percepción y dejar de infravalorarte por resultados puntuales.

Tú no necesitas la aprobación de los demás

Es normal buscar la aprobación ajena y disfrutarla. El problema viene cuando esa aprobación externa se convierte en una necesidad, ya que en cuanto una sola persona no te dé su aprobación, eso conlleva a una pérdida de poder personal y de libertad, ya que amoldarás lo que dices y haces para conseguir la validación de otros.

Es un error de percepción alimentado por nuestra educación: estudiar mucho para no suspender, hacer según qué cosas para que las personas que quieres no te den de lado, grupos sociales que te dicen qué debes hacer para ser aceptado…

Debes cambiar tu pensamiento y ser consciente de que, hagas lo que hagas, siempre va a haber personas a las que les parezca bien y otras a las que les parezca mal. De este modo, actuarás según tus propios deseos y mejorarás según cómo tú quieras crecer, y no siguiendo los caminos que marcan otros.

La ruptura con el pasado

Otra zona errónea se da cuando te pones etiquetas para definirte a ti mismo según la imagen que has ido forjando en el pasado.

Por ejemplo, puede que en el pasado se te diera mal comunicarte, pero eso no significa que seas mal comunicador, ni que lo vayas a ser toda la vida. Esta etiqueta te impide trabajar ese aspecto. Lo mismo ocurre con las etiquetas que te ponen otros: pueden decir que eres vago porque tuviste comportamientos perezosos en el pasado, pero dichos comportamientos no definen lo que eres.

Así, no debes confundir comportamientos pasados con lo que realmente eres. Las etiquetas son muy útiles para no enfrentarse a retos y situaciones puntuales, son una justificación perfecta para aquellos que no quieren ser consecuentes; sin embargo, es un error de percepción que te impide crecer como persona.

Las emociones inútiles: culpabilidad y preocupación

Otra zona errónea muy activa en tu mente es la que te hace sentir culpa y/o preocupación a niveles excesivos y, sobre todo, sin motivo aparente.

Es normal que te sientas mal por algo que ocurrió en el pasado o que te preocupes por lo que puede suceder en el futuro. El problema radica en nuestra cultura, que nos indica que para demostrar que nos importa alguien, debemos sentirnos constantemente culpables y preocupados por su pasado o su futuro.

Sin embargo, la culpabilidad por algo pasado sólo consigue que malgastes tu tiempo y energías del presente en algo que no tiene solución, convirtiéndose en un obstáculo que te impide ser feliz. Debes comprender que del pasado se aprende para crecer en el futuro, sustituyendo la culpa por aprendizaje.

En cuanto a la preocupación por un futuro incierto, ésta hace que te paralices en el presente: sólo te preocupas y no actúas. En su lugar, debes vivir el presente y ocuparte de todo aquello que puedes controlar ahora, es decir, pasar de preocuparte a ocuparte.

Explorando lo desconocido

Sólo las personas inseguras buscan la seguridad. Sin embargo, cuando crees en ti mismo, no necesitas que todo sea conocido y fácil, porque eres capaz de salir de tu zona de confort.

Lo desconocido es aterrador porque puede llevar al fracaso o a una situación incompatible con un perfeccionista. Sin embargo, este pensamiento es el que te mantiene atrapado en una zona de confort aburrida, donde posiblemente estés buscando la aprobación de los demás y te estés preocupando por el futuro.

El perfeccionismo, el control, no querer arriesgarte a cometer errores… Todas ellas no son sino excusas para no explorar lo desconocido, para no ir más allá de tus posibilidades y comprobar de qué eres capaz. Te proporcionan una falsa sensación de valor por haber hecho las cosas “bien” que, sin embargo, sólo te mantienen en el sitio, sin retroceder, pero tampoco avanzar.

La solución es valorarte a ti mismo en tus propios términos, sin compararte con los demás. ¿Qué importa lo que otros consiguieron a según qué edad? ¿Qué importa dónde acertaron unos y fallaron otros? No es una competición ni una carrera: es un proceso hacia la felicidad en el que sólo importas tú.

Rompiendo la barrera de los convencionalismos

El mundo está tan lleno de convencionalismos que seguramente ni tú mismo los hayas llegado a cuestionar. La única forma de escapar de ellos es averiguar cómo afectan negativamente a tu vida.

Es difícil escapar de los convencionalismos porque se asientan en el pensamiento. Crees que los factores externos te afectan más que tu propio interior y, como no puedes controlarlos, lo das por perdido. Se utilizan los “debo hacer esto”, “no consigo hacer esto por X razón”, “no quiero hacerlo, pero es lo normal” para evitar enfrentamientos y no salir de la zona de confort.

Debes convertirte en el juez de tu propia conducta y confiar en ti mismo. No dejar que los factores externos tomen las decisiones por ti, sino tenerlos en cuenta para tomar tus propias decisiones.

La trampa de la injusticia

La justicia en sí misma es una zona errónea, una trampa que nos sirve para justificar celos, culpa, desaprobación y otros comportamientos negativos. Además, apelar a la justicia es empañar tu propia felicidad.

Si bien existe cierto consenso sobre lo que es justo, la realidad es que el mundo está repleto de injusticias. La propia naturaleza es injusta, ya que en ella hay animales que se cazan unos a otros para sobrevivir. Esto no es justo, pero debe ser así. Como humano racional, tú buscas justicia, pero caes en un error de percepción porque el propio concepto de justicia es injusto.

Lo injusto de la naturaleza acaba repercutiendo en tu estado de ánimo, en tu percepción y en tu forma de actuar. Debes independizarte de las acciones de los demás para liberarte del dolor y la frustración.

Terminando con las postergaciones ahora mismo

Es muy normal dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, pero eso es una zona errónea que invita a un error de percepción. Si bien es ocasiones está justificado, muchas veces la falta de ganas es la culpable de que dejes las cosas para otro momento y eso, en el futuro, te creará más ansiedad.

Puede que lo dejes para mañana, y mañana digas lo mismo, y así te excuses para no hacer algo que sabes que nunca harás. Sin embargo, eso te causará malestar por no estar haciendo aquello que deberías hacer.

La solución a esta problemática es sencilla: actuar. Empezar es lo más difícil, así que, si empiezas con tu tarea, poco a poco esta fluirá por sí sola. Para ello, pregúntate qué es lo peor que podría pasar si haces ahora mismo eso que quieres hacer. Y esto abarca desde tareas y deberes hasta dejar de fumar, beber, hacer dieta y, en definitiva, mejorar.

Proclama tu independencia

Por muy buena relación que tengas con una persona, no puedes depender psicológicamente de alguien. Eso es otra zona errónea, ya que una cosa es tener una relación que no interfiera en tus metas y otra muy distinta es atarte a alguien y convertirte en alguien que ni eres ni quieres ser.

Las relaciones se eligen y fluyen, siguiendo su propio camino y evolución. Si tú te ves obligado a tener una relación en la que te resientes, estás cayendo en el error de pensar que necesitas a una persona para ser feliz cuando, en realidad, es todo lo contrario. Esto se aplica a familiares, amigos y parejas: nos involucramos en relaciones que se agotan y acaban resultando tóxicas por el miedo a estar solos.

El punto sano se encuentra en el momento en el que tienes una relación que no “necesitas”, es decir, disfrutas de tu relación con una persona, pero ésta no te impide perseguir tus metas y ser tú mismo. En este tipo de relaciones no entrar los roles de dominación y sumisión, sino que las personas implicadas son iguales y se respetan.

Adiós a la ira

La ira no sólo no te hace feliz, sino que consigue el efecto contrario. Es normal y sano reaccionar con emociones negativas ante algunas situaciones, pero no puedes dejar que esa emoción negativa se descontrole y se convierta en una ira que te afectará a ti y a tus seres queridos.

Pensar que la ira se enquista y sienta peor es una zona errónea, una simple excusa para dar rienda suelta a una reacción muy negativa que explota como una bomba. Ya la liberes o la reprimas, la ira es el resultado de una serie de pensamientos que sólo te corresponden a ti, y cambiar estos pensamientos te liberará de la ira.

Normalmente, la fuente de la ira es desear que todo a tu alrededor sea como tú quieres que sea. Está muy relacionado con el concepto erróneo de justicia y la pérdida de control. Te apoderas del comportamiento de los demás y pretendes que actúen como habrías actuado tú, cuando la realidad es que son personas independientes con sus propios pensamiento e ideas.

Así pues, tu ira no es por culpa de otra persona o suceso, sino que es la causa de tu propio pensamiento y de cómo pretendes controlar las acciones de los demás.

Si reconoces esta corriente de pensamiento y la modificas, siendo consciente de que tú eres único y el resto de personas actuarán según sus propios métodos, la ira desaparecerá poco a poco. Aprenderás a gestionar de forma sana las emociones negativas y nada te perturbará, porque tú no lo permitirás.

Retrato de una persona que ha eliminado todas las zonas erróneas

En este punto, ya se han mencionado todas las zonas erróneas del ser humano y cómo eliminarlas. Una persona que haya conseguido tal meta disfrutará de estos beneficios:

  • Disfrutará de todo en la vida.

  • No sentirá que el futuro y/o lo desconocido es una amenaza.

  • Dejará de postergar lo que quiere hacer. Será una persona activa.

  • Apreciará su independencia y disfrutará de su propio tiempo.

  • No buscará la aprobación de los demás.

  • No tendrá miedo al fracaso.

  • No sentirá culpa ni preocupación excesiva, ni tampoco justificará sus acciones ni se quejará.

  • Sabrá reírse de sí misma y de la vida.

  • Opinión de Tus zonas erróneas

    Tus zonas erróneas es un buen libro de autoayuda para aquellas personas que estén iniciándose en el mundo de la literatura motivacional. Con un estilo sencillo y claro, el autor explica muy bien las zonas erróneas que, considera, tiene nuestra mente, y cómo transformarlas para que la barrera que nos impide alcanzar la paz interior ceda y encontremos la felicidad.

    Este libro es perfecto para comenzar a cuestionarnos ciertos aspectos de nuestra vida y nuestro pensamiento: cómo gestionamos nuestras emociones, cómo nos dejamos llevar por pensamientos tramposos, cómo reaccionamos ante lo que no podemos controlar… De esta manera, poco a poco aprendemos qué está en nuestra mano y qué no para ser felices.

    Tus zonas erróneas, además, está repleto de ejemplos para apoyar las explicaciones, ejemplos con los que todos nos podemos sentir identificados, y también aporta soluciones y ejercicios para poner en práctica lo aprendido.

    Lector empedernido y amante de los animales. Me encanta la literatura de fantasía y ciencia ficción. Escribo resúmenes, opiniones y reseñas para ayudarte a decidir tu próximo libro.
    Pablo Navarro

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